Amosando publicacións coa etiqueta artigo. Amosar todas as publicacións
Amosando publicacións coa etiqueta artigo. Amosar todas as publicacións

08/02/17

Razóns científicas para ler máis do que lemos


A lectura e un dos mellores exercicios posibles para manter en forma o cerebro e as capacidades mentais. É así porque a actividade de ler require poñer en xogo un importante número de procesos mentais, entre os que destacan a percepción, a memoria e o razoamento. Cando lemos activamos preferentemente o hemisferio esquerdo do cerebro, que é o da linguaxe e o máis dotado de capacidades analíticas na meirande parte das persoas, pero son moitas máis as áreas cerebrais de ámbolos dous hemisferios que se activan e interveñen no proceso. […] Está comprobado que a activación regular desa parte do cerebro fomenta no só a capacidade de razoar, senón tamén, en certa medida, a intelixencia das persoas.
                                                                             
 Ignacio Morgado Bernal       El País - 16/01/2017

Ler máis        

22/01/17

A Real Academia Galega abre os tesouros do seu arquivo á sociedade a través da Rede

Pode accederse a máis de 32.600 documentos dende o século XI ata a actualidade

 

Documentos como a letra do Himno Galego da man de Eduardo Pondal, os que dan conta do cerco dos ingleses á Coruña en 1589 ou as cartas que enviaba o padre Sarmiento a outros compañeiros de fe son clave para coñecer, comprender e valorar a historia de Galicia. Forman parte dos máis de 32.600 documentos que compoñen o arquivo da Real Academia Galega, un verdadeiro tesouro de pezas que van máis alá da súa dimensión histórica, xa que tamén posúen unha importante faceta simbólica. Son referencias que agora xa non só están ao dispor dos investigadores, senón que calquera cidadán pode acceder a elas a través de Internet.

A Academia vén de completar a migración do rexistro descritivo do seu arquivo desde o seu antigo sistema de xestión á nova aplicación no contexto do proxecto Arquivo Dixital de Galicia, promovido polo servizo xeral de Arquivos da Xunta. Na web da Academia hai unha ligazón (academia.gal/arquivo-fondos) para acceder aos catálogos de máis de trinta arquivos de distintas institucións. Entre elas tamén figuras asociacións e empresas, ás que se engaden fondos persoais ou coleccións que foron doadas á Academia.

Dos máis de 32.600 documentos que forman este arquivo, de máis de 3.700 existe xa copia dixital, polo que o usuario pode coñecer o documento en cuestión na súa forma orixinal. É o caso do poema Os pinos, pero tamén a obra teatral O Mariscal, de Ramón Cabanillas e Antón Villar Ponte, así como textos do padre Sarmiento ou Curros Enríquez, entre outros.

A estes manuscritos hai que sumar os fondos fotográficos, non só de retratos de escritores como Rosalía, Curros ou Pondal, senón tamén a colección fotográfica de Pablo Beade, que comprende imaxes entre os anos 1932 e 1987 de actos e actividades da Federación de Sociedades Galegas de Arxentina, ou rexistros de celebracións como un entroido na Coruña no ano 1916.
http://www.lavozdegalicia.es/noticia/cultura/2017/01/20/span-langgl-academia-abre-os-tesouros-do-seu-arquivo-a-sociedade-traves-da-redespan/0003_201701G20P37991.htm

09/11/15

Unha rapaza galega busca o seu sitio en Río 2016

Xa que este ano, no noso centro, o deporte e as Olimpíadas están a ter un lugar moi especial, a ver que vos parece esta nova do diario "El País"

Ana Peleteiro, a nena prodixio busca un salto de maior

 

 

 

A saltadora galega, que quixo deixar o atletismo polo “agobio” que lle supuxo gañar o mundial júnior,  estase a preparar para conseguir a mínima olímpica para poder participar en Río 2016.

 

  Artigo de "El País"(ler máis)

11/02/15

Como ser o perfecto concursante de Masterchef

A televisión xa está a preparar unha nova edición de Masterchef agora que xa rematou Masterchef Junior. Gustaríache participar e, sobre todo, gañar? Con estes consellos non aseguramos que gañes, pero... se les entre liñas seguro que adiviñas algunha que otra crítica ó programa, non si?

Este é un artigo de opinión de Javier Fernández en Revista GQ:

A estas alturas de programación todo el mundo ha notado en algún momento la llamada del cocinero que lleva dentro oculto durante lustros, “reservado” para ser exactos. Ese abrir latas sin mancharse, esa mermelada encima del paté o el arabesco con vinagre de Módena sobre fondo de lechuga iceberg no eran más que señales inequívocas de que algo se estaba cociendo, a baja temperatura eso sí. Con la caramelización y el emplatar
en vertical llegó la osadía, que en muchos casos no pasa de desfachatez, de asegurar que “hago un X que te mueres” o “el mejor Y que has probado en tu vida”.
Llega un día en que, para algunos, no es suficiente con las caras de satisfacción de los comensales. Quieren ir más allá, certificar sus dotes culinarias ante un jurado y en televisión, como dios manda. Plenos de confianza se la juegan, porque en los concursos de cocina no basta con participar, ni tan siquiera con destacar: hay que ganar. Los que quedan por debajo del triunfador saben guisar, sí, pero “como cualquiera”. Sólo el Elegido recibirá premios, será reconocido por Los Cocineros con Estrella Michelín y tendrá el cariño de público. El resto serán vajilla rota.
La visualización de muchos y diversos programas de cocina permite realizar un perfil ganador. Si lo cumples, preséntate, si no quédate en casa y mantén ese prestigio ganado en tu entorno a base de domingueos, cenitas y no dejar que frieguen los platos.
Este es el menú del éxito:
  • Aperitivo: Saber cocinar muy bien
    Se trata de un concurso para cocineros que quieren ser famosos, no un cursillo para principiantes. El “nunca lo había hecho” y otras manidas excusas quedan para esos arribistas infantiles que hasta hace poco no llegaban a la vitrocerámica. Aquí se viene esferificando de casa, con visión térmica y sabiendo distinguir las especias por el ruido que hacen. En las primeras fases se testa la versatilidad y capacidad de adaptación. El jurado evalúa implacable cada uno de los cientos de bocados que traga. Presentación, textura y en boca deben ser tus apellidos.

  • Primero: Competitivo y educado
    Estarás rodeado de rivales que creen ser la nueva esperanza (con chaquetilla) blanca de los fogones patrios, aunque lo oculten bajo la apariencia de inocente afición. Cuidado, la competitividad debe estribar en lograr los mejores platos, no en desestabilizar al resto con cuchilladas (figuradas, claro, las otras descalifican directamente). Si te piden la xantana, pásala con una sonrisa. Es fundamental no cruzar la línea que separa la autoconfianza de la arrogancia, tan fina como el pelo de una gamba. Los engreídos no ganan, animan el programa entre platos y suelen quedarse en semifinales. No puede triunfar el malo, nadie quiere ver como el primer clasificado alza el trofeo mientras muestra su dedo corazón con una risa malvada entre rayos y truenos. La audiencia quiere que triunfe el bien para pensar que un mundo mejor es posible, o al menos eso han decidido las televisiones.

  • Segundo: Originalidad
    Si en la fase final presentas un menú compuesto por melón con jamón, gambas gabardina, codillo y postre de la casa ganarás sin problema en Benidorm en 1974. Tampoco se está vendiendo muy bien la comida de astronauta con toques tech. Desplazarte por la cocina propulsado por nitrógeno líquido está muy visto. Ni por asomo copiar la receta de nadie y cuidado con las “influencias”. Hay más cocineros con Estrella Michelín que minions, hacen cameos constantemente en plató y penalizarán que les imites salvo que te lo pidan. A la hora de la verdad admiran platos con ingredientes reconocibles, de apariencia sencilla pero elaboración compleja, bien hechos, con toque personal. Tu marca es lo que te llevará a la portada de un libro de recetas, a anunciar menaje o a salir por la puerta del office.

  • Postre: Historia emocionante
    El jurado es duro por fuera y tierno por dentro. Cuanto más avances (a menos concursantes, más tiempo para cada uno) querrán profundizar en algunos aspectos personales de tu vida. Esto culminará en la final cuando te pregunten por tus motivaciones para estar entre fogones, por tu primer plato. Es el momento de empatizar con ellos, de hacerles ver que no sólo cocinas increíble, además eres portador de los más profundos valores universales y toda la tradición de siglos estará a salvo en tus innovadoras manos. ¿Cómo se hace esto? La herencia familiar es infalible. Trepa por tu árbol genealógico todo lo que puedas y desciende lentamente con el guiso más modesto posible. Añádele algún componente emotivo: esa patata hervida sólo la comíais, entre todos, cuando nacía un nuevo miembro en la familia y el encargado de prepararla era el que velaba por todos. Tú siempre quisiste hervir esa patata. Entonces, ¿estás preparado para entrar en un concurso de cocina o prefieres seguir luciéndote en círculos reducidos? Hay que tomar la decisión, es hora de comer algo.

01/12/14

A bebidas enerxéticas

Artigo de Daniel Mediavilla publicado en El País:

Un estudio advierte de los riesgos del uso excesivo de bebidas energéticas

Durante los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, las anfetaminas que habían mantenido despiertos a los soldados que lucharon disfrutaron de un gran éxito entre los ciudadanos de Japón o Estados Unidos. Cuando los gobernantes sacaron del mercado legal estos estimulantes, en los años cincuenta, apareció un espacio de negocio que pronto quedaría cubierto. En 1962, la compañía Taisho introdujo el Lipovitan D, una bebida energética con un alto contenido de taurina y cafeína. En los ochenta, los ejecutivos japoneses lo adoptaron como combustible para mantener un ritmo demencial de trabajo y el producto se anunciaba mostrando a hombres de negocios supervitaminados firmando contratos por todo el mundo.

En los últimos años, las bebidas energéticas han incrementado su popularidad y se utilizan para sobrellevar el cansancio del trabajo diario o las largas noches de fiesta. Según un estudio de 2013 de
la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, de sus siglas en inglés), un 30% de los adultos, de entre 18 y 65 años, un 68% de los adolescentes, de entre 10 y 18 años, y un 18% de los niños, de entre 3 y 10 años, consumen bebidas energéticas al menos una vez al año. Además, un 11% de los consumidores adultos y un 12% de los adolescentes habían consumido más de un litro de este tipo de bebidas en un solo día.

Ahora, un equipo de investigadores que trabaja en la Oficina Regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que el incremento del consumo de bebidas energéticas puede suponer un problema para la salud pública. Según los autores, una revisión de artículos científicos publicados sobre los efectos del consumo excesivo de este tipo de productos sugiere que “la preocupación de la comunidad científica y del público respecto a los potenciales efectos adversos para la salud de un incremento del consumo de bebidas energéticas es válido en líneas generales”.


Los riesgos para la salud de estos refrescos se deben principalmente a la cafeína que contienen, aunque los responsables de la revisión, publicada en la revista Frontiers in Public Health, afirman que son necesarios más estudios para evaluar los efectos a largo plazo de la combinación con otros ingredientes como la taurina o el guaraná. La sobredosis de cafeína puede provocar, entre otros síntomas, palpitaciones, hipertensión, convulsiones y, en raras ocasiones, muerte. No obstante, es difícil evaluar la parte de estos problemas causados por las bebidas energéticas, ya que estos productos no siempre han tenido su propio código de seguimiento en los centros dedicados a atender intoxicaciones y falta información sobre los efectos adversos de su consumo excesivo.

Aunque los autores destacan que ha habido pocos “estudios rigurosos llevados a cabo en Europa sobre el riesgo asociado a un incremento en el consumo de bebidas energéticas, particularmente entre gente joven”, trabajos realizados en EE UU han encontrado una asociación entre una elevada ingesta de estos productos, de seis bebidas energéticas al mes o más, y tener comportamientos de riesgo como practicar sexo sin condón, meterse en peleas o conducir sin cinturón de seguridad.


Este tipo de comportamientos puede tener parte de su explicación en que el consumo de bebidas energéticas se combina con frecuencia con el consumo de alcohol, otro de los riesgos de estos refrescos. Según la EFSA, el 70% de los jóvenes de entre 18 y 29 años toma ese tipo de mezclas, que aumentan el peligro de consumir bebidas espirituosas al enmascarar sus efectos y dar una falsa sensación de resistencia al alcohol.

Joao Breda, responsable del programa para Nutrición, Actividad Física y Obesidad de la oficina
europea de la OMS y autor principal del artículo, enfatiza la idea de que una de sus principales observaciones es que los trabajos en este campo son “demasiado escasos”. No obstante, señala que “cuando se encuentra en salud pública algo que puede ser importante, hay que iniciar la discusión sobre ese posible problema cuanto antes, y eso es lo que hemos tratado de hacer”.

Breda, que aclara que aunque sus autores trabajan para la OMS sus conclusiones no son recomendaciones oficiales del organismo, también muestra su preocupación por el tipo de marketing de las bebidas energéticas. Este tipo de publicidad, dirigido a jóvenes y adolescentes, suele estar muy vinculado al rendimiento deportivo de máximo nivel. “En Europa, un estudio observó que el 41% de los adolescentes consumían bebidas energéticas para realizar ejercicio”, escriben en su artículo, y añaden que “el exceso de cafeína combinado con una actividad física intensa puede ser peligroso”. Por ese motivo, se plantea que se reconsidere la asociación entre las bebidas energéticas y el rendimiento deportivo tan habitual en su publicidad.

El autor principal del estudio puntualiza que, por la forma de consumo y por los ingredientes agregados a la cafeína en las bebidas energéticas, el café no supone una preocupación de la misma magnitud para ellos. Su postura tiene sentido, porque si la cafeína fuese el único ingrediente de esos refrescos, la mayoría no se diferenciarían demasiado del café. Red Bull, la reina entre este tipo de bebidas, tiene 80 miligramos de cafeína por cada lata de 250 mililitros, aproximadamente la misma cantidad de esta droga psicoactiva presente en un café.

La Asociación de Bebidas Refrescantes (Anfabra) afirma que en las etiquetas de estos productos se incluye la recomendación de consumir de forma moderada y la advertencia de que es una bebida dirigida al público adulto y no recomendada para niños o embarazadas.
En otros países de Europa como Dinamarca, Noruega, Islandia o Francia, la preocupación por los riesgos de consumir demasiada cafeína provocó la prohibición de las bebidas energéticas. Sin embargo, un informe de la EFSA, que no encontró riesgos de seguridad definitivos, hizo que Francia levantase su prohibición en 2008. Ahora, esa misma organización está realizando otra evaluación sobre los efectos del consumo de cafeína, sola, en combinación con otros ingredientes de las bebidas energéticas o con alcohol, que estará listo hacia diciembre de este año.

11/11/14

El anglicismo depredador

Artigo de Álex Grijelmo publicado en El País.


Los anglicismos, galicismos y demás extranjerismos no causan alergias, ni hacen que baje el producto interior bruto, ni aumentan la contaminación ambiental. No matan a nadie.
No constituyen en sí mismos un mal para el idioma. Ahí está “fútbol”, por ejemplo, que viene de football y se instaló con naturalidad mediante su adaptación como voz llana en España y aguda en América. Se aportó en su día la alternativa “balompié”, y quedó acuñada en nombres como Real Betis Balompié, Albacete Balompié, Écija Balompié, Riotinto Balompié… o Balompédica Linense; pero la palabra “fútbol” acabó ocupando ese espacio y dejó “balompié” como recurso estilístico y tal vez como evocación de otras épocas.

“Fútbol”, eso sí, llegó a donde no había nada. Además, abonó su peaje; se supo adaptar a la ortografía y a la morfología de nuestro idioma, y progresó por él: “futbolístico”, “futbolero”, “futbolista”… Y venció ante una alternativa formada, sí, con los recursos propios del idioma pero que llegó más tarde.
Sin embargo, nos invaden ahora anglicismos que tenían palabras equivalentes en español: cada una con su matiz adecuado a su contexto. Ocupan, pues, casillas de significado donde ya había residentes. Y así acaban con algunas ideas y con los vocablos que las representaban. Se adaptarán quizás al español en grafía y fonética, pero habrán dejado antes algunas víctimas.

Llamamos a alguien “friki” (del inglés freak) y olvidamos “chiflado”, “extravagante”, “raro”, “estrafalario” o “excéntrico”. Necesitamos un password y dejamos a un lado “contraseña”, o “clave”. Se nos coló una nueva acepción de “ignorar” (por influencia de to ignore) que desplaza a “desdeñar”, “despreciar”, "desoír", “soslayar”, “marginar”, “desentenderse”, “hacer caso omiso”, “dar la espalda”, “omitir”, “menospreciar” o “ningunear”. Olvidamos los cromosomas de “evento” (algo “eventual”, inseguro; que acaece de improviso) y mediante la ya consagrada clonación de event se nos alejan “acto”, “actuación”, “conferencia”, “inauguración”, “presentación”, “festival”, “seminario”, “coloquio”, “debate”, “simposio”, “convención” y otras palabras más precisas del español que se refieren a un “acontecimiento” programado. Ya todo es un evento, aunque esté organizadísimo.
Elogiamos el know-how de una empresa y no recordamos “conocimiento”, “práctica”, “habilidad”, “destreza”, “saber hacer”. Se estableció “chequear” (de to check) y arrinconamos “verificar”, “comprobar”, “revisar”, “corroborar”, “examinar”, “controlar”, “cotejar”, “probar”… y tantos otros más adecuados en cada situación.

Se extiende ahora la palabra fake para descalificar un trabajo que falta a la verdad; y eso deja en el tintero expresiones como “manipulación”, “engaño”, “falsificación”, “embuste”, “farsa” o “patraña”. En los espacios sobre talentos musicales nos presentan a un coach, voz que se propaga en detrimento de “preparador”, “adiestrador”, “profesor”, “supervisor”, “entrenador”, “tutor”, “instructor”, “asesor”, “formador”...

Y en los últimos tiempos se expande entre los entendidos en la Red el anglicismo españolizado “banear”, que se relaciona con banns (amonestaciones) y to ban (prohibir). Su raíz no anda lejos del sustantivo “bandido” y del verbo “bandir”. El bandido era
buscado a través de un “bando” (de ahí la palabra, con la que también se vinculan “contrabando” y “contrabandista”); y “bandir” equivale en su etimología a “proscribir”. Así pues, una persona “baneada” en Internet (porque insulta, calumnia, miente, altera el diálogo o usa palabras soeces) es alguien a quien se proscribe.

No pasa nada si pronuncian “banear” quienes se entienden con ese vocablo. Sí tendrán un problema si a causa de ello olvidan otras palabras más certeras para la ocasión: “vetar”, “expulsar”, “excluir”, “apartar”, “desterrar”, “sancionar”...

La riqueza de nuestro lenguaje depende de lo que decimos pero también de lo que dejamos de decir... y por tanto perdemos. El problema no es que lleguen anglicismos, sino que se rodeen de cadáveres.

29/04/14

Comer ás tres da tarde

Un artigo de opinión de Gabriela Cañas publicado en El País:

Sinceramente, no acabo de encontrarle las ventajas a los horarios españoles. Seguramente las tienen, puesto que las resistencias a cambiarlos son tan persistentes, pero todas las indicaciones de los que han analizado el asunto son contrarias a un sistema tan único en Europa. Este consiste, básicamente, en madrugar, cubrir una larguísima jornada matutina que, por lógica, ha de interrumpirse para acallar los rugidos del estómago, mantener una comida tardía y copiosa y volver al trabajo —que no a la siesta— para finalizar una larga jornada que impedirá estar de vuelta a casa al filo de las seis y dormir lo necesario para reponer fuerzas. Los datos son espectaculares: en España, a las ocho de la tarde, solo el 50% de la gente está ya en casa y hasta las diez no están el 80%.


Las consecuencias son desastrosas. Es imposible, por ejemplo, que los padres trabajadores atiendan como quisieran a sus hijos al salir del colegio porque, paradójicamente, los centros escolares sí se guían por el horario que impera en el resto de Europa. Lo mismo ocurre, por cierto, en los hospitales, donde los ritmos se desmarcan del hoy habitual. Cenar tarde o, mejor dicho, hacerlo poco antes de ir a la cama es malo para la salud. Tener menos tiempo libre está también contraindicado tanto para el cuerpo como para el espíritu, adocenado por tantas horas de oficina que no siempre son de trabajo. Porque, para colmo, las largas jornadas no se traducen en una mayor productividad, sino todo lo contrario. La cuestión es que en España, con demasiada frecuencia, impera en la empresa la cultura de primar la presencia del empleado por encima de su talento. No se sabe si es resultado de los horarios o al revés, pero lo de calentar la silla no es una cualidad tan bien considerada en otros lares. Hay oficinas fuera de España en las que el trabajador que permanece más allá de la hora de cierre es considerado un torpe incapaz de cumplir con su cometido en el tiempo estipulado.

El origen de esta anomalía europea se encuentra en el desarrollismo español, cuando el pluriempleo obligaba a muchos padres a concentrar su trabajo principal de ocho a tres para poder dedicar unas horas a otra tarea por las tardes. Tiempos en los que la conciliación, con la mayoría de las mujeres en casa por falta de opciones profesionales, era un concepto por descubrir.

Es llamativo que los profundos cambios sociales vividos en España no hayan arrastrado a este caduco sistema que complica las relaciones profesionales con empresas de otros países cuando la autarquía ha pasado hace tiempo a mejor vida. Todos los intentos por modificar las costumbres han sido hasta ahora un relativo fracaso.

Hay una Comisión Nacional para la Racionalización de Horarios Españoles que lleva años clamando contra esta situación. El primer Gobierno de Rodríguez Zapatero, de la mano de su ministro de Administraciones Públicas Jordi Sevilla, puso su grano de arena. Ordenó el fin de la jornada laboral de los ministerios a las seis de la tarde y recomendó lo mismo a las empresas. La propuesta no fructificó y en septiembre pasado se volvió a la carga en el Congreso. Todos los grupos parlamentarios acordaron la necesidad de adaptarse al horario europeo. La ministra de Sanidad, Ana Mato, acaba de pedir a las televisiones privadas que adelanten los programas de máxima audiencia, a lo que las operadoras han contestado que lo harán cuando la audiencia cambie sus hábitos.

Es una pescadilla que se muerde la cola, pero olvidan los que tienen capacidad de decisión que los ciudadanos ya han hecho esfuerzos. Las comidas, por ejemplo, se han ido adelantando poco a poco y ya no son tan largas y copiosas como antes. Sin embargo, los horarios laborales no se acortan en la misma medida y las televisiones, salvo excepciones, mantienen sus tardíos horarios nocturnos.

Los canales públicos están obligados a dar el primer paso, en lo que quizá la ministra tiene más posibilidades de ser escuchada. Los mismos políticos, que apoyan el cambio, deberían ser los primeros en renunciar, por ejemplo, a los plenos parlamentarios que no siguen después de comer, sino que empiezan después de almorzar. Pero esta no es una responsabilidad única de los políticos. Los directivos y los empresarios deben comprender que concentrar la jornada no es un gracioso regalo para sus empleados, sino un cambio que reducirá gastos y aumentará la productividad de sus empresas. El fútbol, por cierto, mejor con luz natural.

Cambiar estas costumbres tan perjudiciales para todos no es tan difícil. Y, además, es rentable. Cuestión de ponerse a ello.

07/04/14

Gallegos en torres de Babel

Un artigo escrito por David Araújo, vigués emigrado, e publicado no blog Así es... o no. David reflexiona sobre o castelán que falamos os galegos (cando falamos castelán, claro):

Gallegos en torres de Babel

Enterarme de que la palabra «parvo» era prácticamente desconocida fuera de Galicia supuso un choque equiparable al de que los Reyes Magos no existían. Recuerdo que fue mi mejor amigo del colegio, a la vuelta de unas vacaciones visitando a su familia castellana, el que me puso sobre aviso:

—Tío, en Valladolid no existe «parvo».

A pesar de mi escepticismo inicial, no me quedó más remedio que resignarme y aceptar la no universalidad de uno de los insultos más precisos, que molesta sin llegar a ofender (excepto si va seguido de un «do carallo»; eso ya es más agresivo) y que incomoda sin ser hostil.
Es habitual que los gallegos de ciudad nos las demos de finos en comparación con los gallegos de pueblo. Yo, que soy de Vigho y no lo niegho, y lo digho con arroghancia, he visto desde pequeño cómo nos burlábamos del acento cerrado de la gente de Fornelos, Chantada, Ourense o de todo lo que estuviese a más de 15 km de la playa de Samil.
Cuando la TVG empezó a emitir no dudábamos en hacer escarnio de todas las expresiones que no estábamos acostumbrados a oír en un medio público. ¿Quién no recuerda el Sue Ellen, estás bébeda, para xa de facer o pendón, que hoy en día sigue siendo un hito del doblaje?
 
Burlarse de cualquier lengua supone una soberana necedad, pero hacerlo de la tuya propia no deja de ser una deserción ridícula. Esta actitud estúpida fue la que hizo que cuando, con 15 años, dejé Galicia para irme a Barcelona y tuviera que convivir con un montón de chicos de todas las provincias españolas, me molestara que nada más abrir la boca todos supieran que era gallego. Yo, el vigués urbanita, que tanta guasa hacía del acento cerrado de las aldeas, tenía que soportar las imitaciones de todos mis compañeros. Pobriño yo, era tan parviño que no me daba cuenta de que la mayoría copiaban mi acento de una forma cariñosa y de que los prejuicios hacia mi lengua eran míos y no de los demás. Hoy, cuando me encuentro con amigos de fuera de Galicia de esa época, que aún siguen imitando mi manera cantarina de expresarme, ya no siento vergüenza sino orgullo por hablar con un acento que llama tanto la atención.
Eso sí, con cariño les diré también que no sé por qué carallo les sale algo tan parecido al italiano cuando intentan imitarnos. Creo que Bardem es el único foráneo que ha sabido imitar el acento gallego. Y ya que ha salido la palabra símbolo de nuestra lengua, carallo, os diré también que suena antinatural pronunciada por un extremeño, castellano o balear. Una cosa parecida a cuando cualquiera de Despeñaperros para arriba te suelta un «jarto». Ni jarto de vino es una expresión que sólo le queda bien a los andaluces. Nos hace gracia a todos, pero hay que darse cuenta de que es simpática cuando son ellos los que la dicen. Es como pensar que la camiseta ajustada que tan bien le queda a Mario Casas va a conseguir el mismo efecto en nosotros. Algo parecido pasa con me da coraje. No, a los no andaluces nos da rabia, si nos da coraje parece que forzamos no sólo la expresión, sino el sentimiento.
Pero volviendo a mi debut en esa pequeña torre de Babel que también es España, no sólo la musicalidad de mi habla era algo que me hacía dar la nota, nunca mejor dicho. De repente se empezaron a tambalear los cimientos sobre los que se asentaba mi vocabulario, y, si me apuráis, mi forma de ser y de pensar. Se reían porque decía «apura», por ejemplo, en vez de «date prisa» o cuando le comentaba a un compañero «creo que jugarás de cara» (expresión que utilizaba yo para «jugar de titular»), éste pensaba que me refería a pasar el balón al jugador que tenía enfrente.

Hubiera hecho menos el ridículo si alguien me hubiera explicado que fuera de Galicia decirle a alguien «¿quieres que te quite una foto?» es como ofrecerte a robársela. O que «lavar la loza» cuando acabas de comer y «coger en el colo» a un bebé son dos expresiones tan típicas de nuestro vocabulario cotidiano como inusuales más allá de nuestras fronteras. Y qué os voy a contar sobre los peladillos: aún siento una especie de traición hacia mis orígenes cuando les llamo «nectarinas» para que otros puedan entenderme. Con los kiwis pasa algo curioso: los gallegos pronunciamos «kivi» mientras que para los demás es «kigüi». Con «patatillas» también causamos desconcierto: nos referimos a sus patatas fritas de bolsa, o papas, las Matutano de siempre.
Mi vida ha sido desde entonces un continuo no parar de revelaciones y descubrimientos: hace pocas semanas, escribiendo un artículo para este blog, alguien me puso al corriente de que «de aquella», término que utilizo con bastante asiduidad, es un galleguismo que no procede en castellano. Reconoced, vigueses que estéis por aquí, que más de una vez habéis pedido «un faro», como si decano de la prensa nacional significara sinónimo de periódico en toda España; y también os habéis referido a los autobuses urbanos de cualquier ciudad como «vitrasas», por desconocer que esa palabra es un acrónimo de Viguesa de Transportes S.A.
Cuesta creer que en 1200 km hubiese tantas diferencias para comunicarnos: los «tenis» de los gallegos eran «bambas» para los catalanes y «zapatillas» o «playeras» para el resto; yo (no) «colgaba clase» y los demás «hacían pellas» o «campana». Mientras yo «petaba» en una puerta ellos «picaban». Y, ay, qué lío cuando le decías a una chica que estaba «cachonda», que nosotros entendemos también como piropo, como «tía buena», además del sentido, exclusivo para los no gallegos, de estado de excitación sexual.
Los andaluces no te lastimaban adrede, en todo caso a «cosa hesha» y los vascos tenían su particular pelea con las subordinadas condicionales posibles, pero improbables: si vendría (en vez de «viniera») le diría cuatro cosas. Pero la gran peculiaridad con los tiempos verbales la ponemos los gallegos. Sabido es que restringimos su uso al de las formas simples y doy fe de que también por esto somos imitados por gente de toda la geografía carpetovetónica. Tenemos ahí a los asturianos, primos hermanos solidarios, que nos apoyan en esta faceta economizadora y a los que, además, no se le caen los anillos por poner el pronombre al final del verbo, cosa que nosotros no hemos extrapolado a nuestro castellano, por muy galleguizado que éste sea. Pero sí, casi sufro un nuevo trauma, parecido al de «parvo», cuando oí decir a una amiga gijonesa para preguntar si alguien se había hecho daño «¿y mancose?». Mancose. ¿Ése no entraba en selectividad, en filosofía?
Pero quedémonos en lo del empleo de los tiempos compuestos por los gallegos. Los de A Coruña cada vez los utilizan más. Bien, no pasa nada, una gran ciudad, de gente culta y preparada que ve los informativos y los debates y, aunque algunos no hayan salido mucho do Fogar de Breogán, les da por utilizar un castellano totalmente normativo y neutro, aunque sea en un ambiente informal con amigos de toda la vida de la zona del Orzán. En Vigo no les vamos a la zaga; si hay que meter el tiempo compuesto para destacarnos en esas tertulias en las que se dilucida quién es más amigo del portero del pub (en mi ciudad la gente piensa que ser amigo de los porteros de los pubs y de Míchel Salgado es el súmmum del escalafón social), pues se le manda un es que a mí me ha colado el portero, que somos coleguitas.
Yo os aliento desde aquí a que habléis con corrección, pero, por favor, no usemos tiempos compuestos si no sabemos cómo hacerlo. No hay nada más ridículo que un «ayer te he visto». Y cárcel, directamente, para los que los usen en la lengua de Castelao. No más «Hoxe hemos feito un bo partido». En caso de duda, aseguremos y utilicemos los tiempos simples, que a veces no son precisos pero tampoco son totalmente incorrectos y, aunque lo fuesen, los llevamos en los genes, y esto nos valdría como atenuante.
 

¿Y qué me decís de las utilización (correctísima, además) de los tiempos compuestos por las madres gallegas única y exclusivamente cuando nos echaban la bronca? Si mi madre se limitaba a un te dije que pusieras la mesa, Daviciño no pasaba nada, sabía que iba a ser ella la que acabaría haciéndolo. Pero, amigo, cómo cambiaba la cosa con un ¡te he dicho que pongas la mesa”, lo hacía yo ese día y el resto de la semana también, motu proprio, porque el tiempo compuesto en una madre era el paso previo a represalias graves. Un sucedáneo de la reprimenda con tiempo compuesto, aunque no tan contundente, es el también muy gallego «te tengo dicho», que utilizamos asimismo los que no somos madres, para desconcierto ajeno: no te tengo visto mucho por aquí últimamente.
Dicen que «canguro» significa en lengua aborigen «no te entiendo». Que cuando llegaron los colonizadores a Australia preguntaron a un nativo el nombre de ese animal saltarín y el interpelado contestó ni flores de lo que me hablas, dando pie, con esa respuesta, a un bautizo no intencionado. Entre mi cuñado y un amigo manchego estuvieron a punto de rememorar ese incidente con el binomio ghichos-pescadores, cuando quedamos de encontrarnos allí, al principio de Gran Vía, donde está la escultura de los ghichos arrastrando las redes. Meses después mi amigo creía que «ghicho» era una palabra que definía a un pescador específico. Ghicho, vaya por Dios. No diré yo que es fea, porque es nuestra, es como un hijo, ergo es preciosa. Pero hay que reconocer que es un hijo rarito, cuando tenemos otros tan bonitos como «axóuxere» o «entre lusco e fusco», «morriña» y, sobre todo, «curriño». «Curriño» es una de esas palabras que demuestran el principio de inefabilidad. No hay vocablo en otro idioma que la traduzca. Puede que «cute», en inglés, se le asemeje, pero está claro que en la lengua de Cervantes no hay majo, bonito, guapo, dulce, etc. que represente lo que algo curriño es.
Gallegos del «¿y luego?», del «mimá!», del «buah, neno» y de todas esas expresiones que hacen que nuestra lengua, incluso cuando estamos utilizando otra diferente, se entrometa y nos delate, no seáis tan parvos como yo lo fui de aquella. Enorgulleceos de llevarla encima —como esa nube que dicen que siempre nos acompaña— cuando estamos fuera, con nuestra tierra lejos da vista dos meus ollos, porque quen sabe cando nos veremos.
 
 

26/03/14

As mulleres informáticas, esas grandes descoñecidas

Artigo de Marcos Pérez Pena publicado en praza.com:

"Toda a sociedade coñece a Bill Gates ou Steve Jobs. Pero quen coñece a Marissa Mayer? É a presidenta de Yahoo"

Nacida en 1984 Susana Ladra, vicedecana de Organización Académica da Facultade de Informática da Coruña (UDC), acumula unha longa lista de méritos, recoñecementos e responsabilidades. É tamén profesora contratada doutora na súa facultade. Recentemente foi recoñecida pola Xunta, co gallo do Día Internacional da Muller, xunto con outras seis profesionais destacadas nos seus Premio Ada Byronun galardón que entrega o Colexio Profesional de Enxeñaría en Informática de Galicia (CPEIG) para destacar salientar e facer visible a participación feminina no ámbito da tecnoloxía.
Susana Ladra, vicedecana da Facultade de Informática da Coruña
respectivos eidos. Previamente recibira tamén o
Durante a súa etapa de estudante recibiu o primeiro Premio Nacional de Fin de Carreira de Enxeñaría Informática entregado polo Ministerio de Educación, o Premio Extraordinario de Doutoramento da UDC o premio á mellor tese de doutoramento no campo da Recuperación da Información, outorgado pola Sociedade Española de Recuperación da Información. Nos últimos anos, Susana Ladra vén desenvolvendo unha intensa actividade investigadora en distintas áreas, como recuperación de información, compresión, análise de algoritmos e estruturas de datos. Participou tamén en proxectos de investigación competitivos e realizou estadías no CSIC, na Universidade de Chile, na Universidade de Helsinki e na Universidade de Waterloo (Canadá).
A presenza das mulleres nas carreiras científicas e técnicas segue sendo baixa, e moito máis en informática. A que cres que se debe?
No curso académico actual, a porcentaxe de mulleres que entraron en primeiro curso do Grao en Enxeñaría Informática na Universidade da Coruña é do 13,8%. A porcentaxe é moi baixa, e o máis preocupante é que segue unha tendencia decrecente. Cando eu estudei a carreira esta porcentaxe situábase entre un 25 e un 30%. Está claro polo tanto que este é un ámbito onde as mulleres somos unha minoría, e isto é un problema: estamos perdendo potencialmente o talento das mulleres que son afastadas, por un motivo ou por outro, deste campo, e estas mulleres están a perder oportunidades nun sector en auxe na sociedade na que vivimos.
O propio Ministerio de Economía e Competitividade recoñece o papel protagonista das Tecnoloxías da Información no desenvolvemento das economías e sociedades modernas, xerando un valor bruto de máis dun 20% do PIB. Na miña opinión, estas porcentaxes tan baixas de mulleres en informática débense a diversos factores, e especialmente ao descoñecemento da carreira e da profesión da sociedade en xeral e os estereotipos de xénero que seguen a prevalecer na elección da carreira universitaria.
Ademais, existe unha imaxe preconcibida dos informáticos que non se asemella nada á realidade. En contra do estereotipo de persoa friki, asocial e que está pechada na súa habitación cun ordenador, os enxeñeiros en informática deben ter grandes habilidades sociais, xa que adoitan traballar en equipo, e moitas das veces en proxectos multidisciplinares. Teñen que traballar moi directamente con clientes, entendendo as súas necesidades. Existe un descoñecemento xeneralizado do que significa e achega a enxeñaría informática na nosa sociedade, fomentado en parte polo estado no que se encontra na actualidade a nosa profesión. E non quero entrar aquí no debate sobre a lei de servizos profesionais e a enxeñaría en informática porque daría para outra entrevista extensa...

Que proporías como solución ou como estímulo para unha maior incorporación?
Levamos anos intentando buscar solucións para incorporar máis rapazas cada ano as nosas aulas, pero parece que non somos capaces. Como sociedade cremos que os estereotipos de xénero xa están superados, pero aínda hai quen pensa que a informática é cousa de homes. Unha estudante da nosa facultade comentounos que o seu orientador do instituto intentou disuadila de que estudase a carreira con ese argumento. É de agradecer que ela non lle fixese caso.
Con respecto a isto, creo que faltan referentes femininos que sirvan de modelos a futuras estudantes, e en xeral, a toda a sociedade. Toda a sociedade coñece nomes de homes de éxito no mundo da informática: Bill Gates, Steve Jobs, Mark Zuckerberg e un largo etcétera. Pero quen coñece a Marissa Mayer? É a presidenta de Yahoo. Ou quen sabe que HP ou Microsoft España están presididas tamén por mulleres? É necesario que as mozas coñezan que existen mulleres liderando empresas do sector.
Na Facultade de Informática, e dentro da nosa capacidade, intentamos non perpetuar os estereotipos que antes comentaba, e nas xornadas de orientación universitaria e nas visitas que fan os estudantes de instituto á facultade sempre participamos mulleres, de forma que vexan que a carreira non é unha carreira de homes. E ademais tentamos transmitir o papel das tecnoloxías da información na sociedade e a posibilidade de traballar en calquera ámbito. Problema é que esta información xa chega tarde, no alumnado de secundaria xa observamos que existen diferenzas en canto ao interese pola carreira por parte de estudantes.

Marissa Mayer, presidenta de Yahoo

É necesario polo tanto transmitir estas ideas ás rapazas moito mais novas, e en iso tamén intentamos colaborar. O próximo día 24 de abril é o International Girls in ICT Day, día internacional das rapazas nas TIC, e celebraranse máis de 2700 eventos en 121 países. Nos participaremos no organizado polo CESGA en Santiago, polo que animo a todas as rapazas a que participen no evento e descubran as posibilidades que ofrece o sector TIC.

Que che levou a ti a interesarte por este campo? Como llo venderías a calquera rapaz ou rapaza que poida estar dubidando se estudar Informática?
Como eu non podía ser menos, dentro do descoñecemento xeral da profesión, eu entrei cunha idea da carreira diferente á realidade. Eu entrei na carreira atraída polas ciencias da computación, pola algoritmia, non tanto polo seu aspecto de enxeñaría, que é o que máis descoñece a sociedade. E é precisamente este aspecto, no que se aprende a planificar, deseñar, desenvolver e manter sistemas complexos o que agora mesmo valoro máis da miña formación. Tratar con clientes, analizar os requisitos que debe ter o sistema, estimar os recursos necesarios para o seu desenvolvemento,…
Con respecto a como se pode vender a Enxeñaría Informática, vouche dicir o que eu digo a todos os estudantes que veñen a visitar a Facultade de Informática da UDC, e que mesmo está escrito na información sobre o noso estudo na web. Eu creo que a Enxeñaría Informática é un traballo apaixonante, que ofrece oportunidades de traballo en contextos moi diversos e fomenta a innovación en todas as ramas da ciencia. É parte de todo o que nos rodea, e despois de estudar a carreira podes encontrar traballo alí onde máis te motive, xa sexa na investigación computación, ou en empresas dedicadas á biomedicina, á aeronáutica… Ademais, é un campo moi estimulante, xa que é case imposible predicir como será o futuro.

Estudantes da Facultade de Enxeñaría de Bilbao. Axencia EFE.

E, por suposto, o argumento que pode ter un maior impacto neste momento de crise e paro no que nos encontramos é a alta empregabilidade dos enxeñeiros en informática, cun 91,77% traballando, atopando o primeiro emprego nunha media de 2,46 meses desde que se empeza a buscar traballo. O número de ofertas de traballo no campo da informática segue crecendo: segundo as estimacións será o campo con maior potencial de xeración de novos postos de traballo, cun número moito maior que os demandantes de emprego neste sector. Sen esquecer a posibilidade de establecerse por conta propia, que é moito máis doado que en outros campos. Teño moitos compañeiros que crearon a súa propia empresa con éxito nestes momentos no que moitas outras empresas doutros sectores están pechando.

Como valoras o desenvolvemento da TIC en Galicia? Estamos aproveitando todas as oportunidades que se abren neste campo como deberíamos?
Segundo a miña opinión, Galicia está a superar na boa dirección con respecto ao desenvolvemento TIC, superando as tradicionais barreiras xeográficas que supoñen estar nunca rexión ata agora periférica. Creo que as autoridades son conscientes da necesidade de potenciar esta Sociedade da Información. Está habendo investimento en modernización, e parece que estamos a converxer coa Unión Europea no emprego das tecnoloxías da información e das comunicacións. Por suposto quedan moitos sitios onde mellorar e potenciar o seu uso, pero creo que imos na boa dirección.

Somos conscientes e aproveitamos todas as posibilidades que abre o Big Data?
Eu creo que si somos conscientes, e dende todos os ámbitos está xurdindo interese polo Big Data: gobernos, empresas,  investigadores, … Sabemos que existe información moi valiosa oculta en grandes volumes de datos que se obteñen de moi diversas fontes, por exemplo transaccións diarias en bancos, supermercados, compras online, interaccións en redes sociais, acceso a páxinas web, sensores, e un moi largo etcétera. Por exemplo, unha rede de supermercados analiza os patróns de comportamento dos seus compradores para mellorar as súas vendas, ou un banco pode analizar e determinar comportamentos anómalos para detectar fraudes. Os gobernos intentan analizar os comportamentos das persoas para detectar posibles criminais. Analizando os casos pasados, podemos intentar predicir o futuro, e, xeralmente, cantos máis casos poidamos analizar, mellor será a predición.
O problema e que non sempre se sabe como extraer esa información dos datos, ou non ten os medios técnicos para facelo (sobre todo dependendo do big que sexan os datos) ou directamente os datos non teñen a calidade suficiente para poder obter coñecemento deles. É un campo de investigación en crecemento, con moita interese por parte dos organismos tanto públicos como privados, polo que eu auguro avances significativos nestes próximos anos.




Sistema operativo Linux, creado por un estudante da Facultade de Informática de Helsinski

Fixeches varias estadías no estranxeiro. Tras a experiencia, e en termos comparados, como valoras a formación e a investigación que se realiza nas nosas facultades?
A verdade e que puiden coñecer de primeira man realidades tan distintas como as que se encontran na Universidade de Chile, Universidade de Helsinki (Finlandia) e Universidade de Waterloo (Canadá). Todas elas importantísimas universidades onde estudaron ou traballaron gañadores de Premios Nobel, e por tanto, todas teñen unha formación académica de alto nivel, pero que viven en moi diferentes realidades. Por exemplo, a formación académica en Finlandia é unha das mellores, ademais de ser gratuíta tamén no ensino superior. En Chile, pola outra banda, vivíronse intensas mobilizacións de estudantes, unha de elas coincidiu cando eu estaba alí, que reclamaban un cambio do sistema educativo superior cun maior gasto público en educación superior que evite que os estudantes teñan que pagar unha porcentaxe moi ampla do custo da súa educación, que acabe cos préstamos universitarios abusivos que tiñan que solicitar. Ademais, existen universidades de gran prestixio, como a Universidade de Chile, pero moitísimas universidades pequenas e privadas cunha calidade discutida, igual que os seus fins supostamente sen ánimo de lucro pero controladas por grupos empresariais.
En todo caso, toda elas gozan dunha mellor saúde, comparada coa universidade española, en canto ás posibilidades para os investigadores novos. Teño compañeiros que, vistas as escasas posibilidades que existen aquí, están marchando a eses países para poder seguir traballando no seu. Na actualidade, España sufre un importante problema de financiamento para investigación.O mellor do sector TIC ao que pertencemos é que a nosa investigación pode ser aplicada en moi diversos sectores, polo que actualmente explotamos a nosa investigación en convenios con empresas ou outras entidades, potenciando a transferencia da investigación á sociedade.

 

14/03/14

Os artigos de opinión na prensa: Comentario de texto sobre a patata de Coristanco



Rematando xa a semana da prensa, este venres imos publicar un artigo de opinión (que, ademais, fai referencia á prensa escrita) en lugares da clásica páxina 99 dalgún libro.

Este artigo de José Luis Sucasas foi publicado en Praza Pública o 4 de marzo:

Comentario de texto sobre a pataca de Coristanco


O xoves 13 de Febreiro, véspera de San Valentín, baixáballe un café de cedo na Nave do Vidán, en Santiago. Como El País e El Mundo estaban ocupados, e tamén o Sermos Galiza, decidín enredar coas follas de El Correo Gallego. In illo tempore, cando se podía fumar, aínda un lle botaba un cigarro e xogaba a facer aneis de fume e mirar como ían ascendendo cara o teito; pero agora esas exquisiteces remataron e a reconversión foi dura, sobre todo para os que somos de mans inquedas e parola escasa. Que facemos entre grolo e grolo? A Deus grazas, aínda temos nos mostradores xornais e revistas para ir temperando a angustia do silencio e da nada.

Fun pasando as follas sen sobresalto. Pero a medio xornal, nas páxinas adicadas ás Terras de Santiago, enfociñei nun titular de letras gordas. “A Garda Civil rexistrou durante dez horas o Concello de Coristanco”, dicía. Vaia, ho! Non vai haber tricornios para tanto Concello corrupto, pensei, asemade intentaba situar Coristanco no mapa. Veume de primeiras á cabeza a famosa pataca, pero debo recoñecer que no asunto cartográfico non cheguei mais aló de situalo onda Carballo, non sabía se cuartas arriba ou cuartas abaixo. Ben, xa miraría nalgún mapa que houbera pola casa; agora debía seguir lendo a crónica asinada por José M. Ramos, o correspondente de guerra en Coristanco.

Seica aí contra as 9:30 da mañá, entraron no Concello axentes da Garda Civil a remexer nas dependencias municipais, na procura de documentación de contratacións relativas a varias empresas da localidade; e ás 19:30, dez horas despois, abandonaron o Consistorio con varias caixas nas que levaban a colleita apañada. Cóntase despois que xulgado ordenou o rexistro e fáiselles sitio ás primeiras declaración do xerente dunha das empresas investigadas, onde nega calquera relación de tipo persoal co alcalde, un tal Antonio Pensado. Ben pensado, despois de 250 palabras, xa horas era que fora saíndo por algures o nome do alcalde, que un non é de Coristanco nin adiviño, que xa aquilo parecía un Concello pantasma sen patrón nin mariñeiros.

50 palabras despois -xa imos nas 300-, do alcalde só sabiamos o nome, e comezaban as referencias ás primeiras reaccións dos grupos políticos da oposición: Amancio Lavandeira, voceiro de TeGa, e Laura Mariño, voceira do BNG. E con este coñecemento chego ao remate da crónica, 450 palabras despois: Sei o nome das empresas investigadas, e como se chaman os voceiros da oposición e a que grupo político pertencen; pero do alcalde, patrón e máximo responsable do Concello rexistrado, só sei o nome e a pinta, pero non de que pé coxea. Segundo o texto de José M. Ramos, en Coristanco hai xente tega, xente benegá e xente a secas. E o alcalde debe ser destes últimos.

Daquela vexo un recadro con foto, á dereita do texto da crónica. Baixo o título El Protagonista, aparece  por segunda vez Antonio Pensado, no papel de Alcalde, e o retrato dunha cabeza importante, con papada e pelo en retirada, lambido cara atrás. Será xente a secas, pero dálle a pinta que gusta de lamber na cazola (Recoñezo que aquí hai moito de envexa, xa que eu son mais ben frugal). Leo con atención o texto do recadro, confiado en que o correspondente desvelará por fin a familia política do protagonista, botando por terra tódalas miñas teorías conspiratorias e demais maldades das que é capaz a miña mente ideoloxizada e malpensada. Nada que vai a ningures! Nas 70 palabras do recadro tampouco se contaba nada da filiación política do protagonista.

Estou afeito a que os políticos teñan, ademais de nome, un apelido identificador da familia ou clan ao que pertencen e representan; e se non hai apelido, coma neste caso, acéndenseme as luces de avaría e chían as alarmas, xa que perdo a orientación e non sei onde carallo anda o inimigo. Así debía ser a información nos tempos de Paca, la Culona. Unha friaxe percorre o meu espiñazo e arrimo o bandullo no mostrador con forza, para non caer. Escoitei xa moitas veces dicir que a política ideoloxizada de Zapatero deu paso á espida xestión pública de Rajoy; pero os galegos levamos xa cinco anos escoitando dicir o mesmo de Feijoo, e sabemos que tal cousa é un conto, ou unha simulación da realidade en diferido. Feijoo e Rajoy non desvisten a xestión pública, só lle cambian o fondo de armario: desfanse da roupa de tecidos naturais, e cores mornas, vivas e rechamantes; e no seu lugar, vístenlle transparencias de poliéster en plena invernía, que mesmo da frío só mirala. 

Fonte da imaxe: La Voz de Galicia