O blog da biblioteca do CPI da Ribeira

Día Mundial da Poesía

Morvoz


Hoxe, 21 de marzo, equinoccio de primavera, é o Día Mundial da Poesía.

Aquí tedes este pequeno agasallo poético para complementar (ou non) o espectáculo A hostia en verso que teremos hoxe no centro.

A tientas

Se retrocede con seguridad
pero se avanza a tientas
uno adelanta manos como un ciego
ciego imprudente por añadidura
pero lo absurdo es que no es ciego
y distingue el relámpago la lluvia
los rostros insepultos la ceniza
la sonrisa del necio las afrentas
un barrunto de pena en el espejo
la baranda oxidada con sus pájaros
la opaca incertidumbre de los otros
enfrentada a la propia incertidumbre
se avanza a tientas / lentamente
por lo común a contramano
de los convictos y confesos
en búsqueda tal vez
de amores residuales
que sirvan de consuelo y recompensa
o iluminen un pozo de nostalgias
se avanza a tientas/ vacilante
no importan la distancia ni el horario
ni que el futuro sea una vislumbre
o una pasión deshabitada
a tientas hasta que una noche
se queda uno sin cómplices ni tacto
y a ciegas otra vez y para siempre
se introduce en un túnel o destino
que no se sabe dónde acaba.


                           Mario Benedetti


Aquí me tes.
Chégoche en taxi (iso é amor)
a plantar a miña tenda de campaña no teu pazo,
a roubarche corazón e cama
na túa casa de múltiples amantes y frágiles cerraduras.
Veño con caixas cheas de paciencia
e con camións cheos de caricias
e buques a rebentar de medo…
e coa seguridade de non ser un máis
porque son unha (uf…)
o cal resulta moi simpático se non temos en conta
que temos tantos problemas coma “tequieros”,
pero eu ámote (iso é amor) a pesares do teu gen rabudo,
porque xa me gustaches sempre
e agora non ía ser menos,
porque aplaudes a miña estructura ósea
e o ángulo que se me forma co nariz e a boca.
Fasme guapísima.
Quérote polo teu corpo e porque atada a ti
aprendo cousas boas de xente libre.
Que contradicción.
- Que facemos, king-kongciña…
non se erguen rañaceos a base de bicos. 


                         Lucía Aldao  


Habitaciones separadas

Está solo. Para seguir camino
se muestra despegado de las cosas.
No lleva provisiones.

Cuando pasan los días
y al final de la tarde piensa en lo sucedido,
tan sólo le conmueve
ese acierto imprevisto
del que pudo vivir la propia vida
en el seguro azar de su conciencia,
así, naturalmente, sin deudas ni banderas.

Una vez dijo amor.
Se poblaron sus labios de ceniza.

Dijo también mañana
con los ojos negados al presente
y sólo tuvo sombras que apretar en la mano,
fantasmas como saldo,
un camino de nubes.

Soledad, libertad,
dos palabras que suelen apoyarse
en los hombros heridos del viajero.

De todo se hace cargo, de nada se convence.
Sus huellas tienen hoy la quemadura
de los sueños vacíos.

No quiere renunciar. Para seguir camino
acepta que la vida se refugie
en una habitación que no es la suya.
La luz se queda siempre detrás de una ventana.
Al otro lado de la puerta
suele escuchar los pasos de la noche.

Sabe que le resulta necesario
aprender a vivir en otra edad,
en otro amor,
en otro tiempo.

Tiempo de habitaciones separadas.
 


               Luis García Montero 


Inutilidad del oficio 

Cuánto se ha sacrificado para escribir estas líneas
cuántos pesares y melancolías
para asumir con dignidad la ruina y el abandono
y sobrevivir a la tragedia.

Y siempre habrá poesía
pero volveremos a las mismas y repetidas palabras
todos los temas están dichos
y habrá que repetir en cada verso
ritmos ya entonados, amores y muertes ya cantados.

Cuánto sacrificio para escribir algunas palabras de basura
cuántos sismos interiores.
Para que no las lean, se burlen o no aplaudan en un recinto.  


                                        Federico Díaz-Granados

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