O blog da biblioteca do CPI da Ribeira

 Modelando ideas

Según leemos en Tinta de Plata, estos son los cinco errores que no debemos cometer cuando somos escritores novatos (de novela... o de cualquier otra cosa):


Estos consejos que te resumimos en esta sección no son recetillas improvisadas. Surgen de nuestra propia experiencia, y son errores que nosotros también hemos cometido alguna vez. Por eso os avisamos contra ellos... Si eres consciente de las trampas que encierran, no se resultará difícil evitarlos.

Primer error – Empezar “suave”: Para una primera novela, no es buena idea introducir gradualmente al lector en el mundo de ficción que has creado. Resulta mucho más efectivo comenzar el relato “in media res”, o, lo que es lo mismo, en plena acción. Ya habrá tiempo luego para explicaciones (a ser posible, a través de diálogos o de flashbacks muy breves, no de largas digresiones de los personajes). Deja las descripciones para cuando el lector ya se haya interesado por el destino de tu personaje principal. No es la única forma de empezar una novela, pero sí la más sencilla para un escritor poco experimentado (y la más eficaz en general).

Segundo error – Corregir a medida que escribes: Cualquier página se puede mejorar, pero si te detienes continuamente a corregir lo que has escrito nunca terminarás la novela. Aunque no estés plenamente satisfecho con tu escritura, sigue adelante. Ya habrá tiempo para corregirlo todo cuando termines el primer borrador. La única forma de conseguir un relato fluido es escribir con fluidez, sin interrupciones continuas.
Cada día, en tu sesión de escritura, puedes releer lo escrito el día anterior para ponerte en situación y saber con exactitud por dónde continuar, pero no introduzcas cambios que te exijan más de algunos minutos. Lo importante es que el relato avance al menos dos o tres páginas en cada sesión. Terminar una novela exige muchas horas de trabajo, y las correcciones interminables pueden llevarte a no terminarla nunca.

Tercer error – Intentar imitar a alguien: Este es uno de los peores errores que puede cometer el escritor principiante. Aunque te gusten los libros de Stephanie Meyer o de Laura Gallego, no intentes escribir como ellas. No copies sus expresiones ni su estilo, ni mucho menos intentes diseñar una trama calcada de alguna de sus novelas. Sencillamente, no funciona. Todo el mundo se dará cuenta, aunque tú creas que no, y se creará desde el principio un clima de rechazo a tu obra que más tarde no podrás cambiar.

Cuarto error – No intentes ser demasiado original: El error opuesto al que exponíamos antes es igual de peligroso que este. Si escribes de una forma muy rebuscada o poco natural para diferenciarte del resto de los escritores, a los lectores les costará sumergirse en tu historia y conectar con los personajes. La escritura es como un cristal a través del cual tus lectores contemplan el mundo que has creado para ellos. Si ese cristal tiene grumos o manchas (es decir, si tu escritura es demasiado artificiosa) el lector no llegará a ver con claridad tu historia, y no logrará involucrarse en la novela. Se puede ser original sin caer en la pedantería. Es un equilibrio que todo novelista tiene que llegar a conseguir.

Quinto error – Dar por terminada la novela al escribir la última frase: ¿Te suena a paradoja? En principio, cuando pones el punto final a tu novela, es que la has terminado, ¿no?
Pues no. Ese es solo el principio. La novela no está terminada cuando escribes la última palabra de tu primer borrador. Te queda por delante todavía un largo proceso de edición y corrección en el que tendrás que revisar la solidez de la trama, la profundidad y coherencia de tus personajes, el ritmo de la narración, los posibles errores gramaticales o sintácticos, por no hablar de la ortografía...
En próximos artículos de “Tinta de plata” hablaremos largo y tendido de estos procesos de revisión. De momento, simplemente un consejo: cuenta con ellos, y no te apresures a mandar tu novela a una editorial sin asegurarte antes de que has hecho todo lo que está en tu mano por que sea el mejor libro posible.

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(Texto original de Ana Alonso y Javier Pelegrín)


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