O blog da biblioteca do CPI da Ribeira

As armas de Gadafi

Estes días botamos as mans á cabeza, horrorizados ante o que está a ocurrir en Libia: o goberno está a bombardear os cidadáns para reprimir as súas protestas. Están a usar armamento de guerra para asasinar a persoas desarmadas impunemente. A consigna é calar e obedecer, ou morrer.

Pero de onde saíron as armas que ten Libia?

No ano 2005, España asinou acordos para venderlles 1.500 millóns de euros en armas e material de defensa (e, por certo, iso sabémolo gracias a Wikileaks). Só na primeira metade do 2010 vendémoslle 7 millóns de euros en armas e estaban a esperar material por outros 7 millóns.

Curiosamente, as nosas leis prohiben venderlle armas a países que poidan usalas para a represión interna ou de forma contraria ós dereitos humanos, que é exactamente o que está a ocorrer.

Libia, por desgraza, non é unha excepción: vendémoslle material de guerra a tódolos países que agora están a vivir revoltas e a moitos outros que poden sufrilas proximamente ou que non respectan os dereitos dos seus cidadáns: Arxelia, Exipto, Israel, Marrocos, Túnez, Bharein...

E agora botamos as mans á cabeza! Mentres sigamos valorando máis unha venda que unha vida humana, este mundo non terá sentido, nin solución.

Deixámosvos o enlace ó artigo de Periodismo Humano no que nos baseamos para redactar esta información, e un poema que vén moi a conto, de Quevedo.


PODEROSO CABALLERO ES DON DINERO

Madre, yo al oro me humillo,
Él es mi amante y mi amado,
Pues de puro enamorado
Anda continuo amarillo.
Que pues doblón o sencillo
Hace todo cuanto quiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

 
Nace en las Indias honrado,
Donde el mundo le acompaña;
Viene a morir en España,
Y es en Génova enterrado.
Y pues quien le trae al lado
Es hermoso, aunque sea fiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

 
Son sus padres principales,
Y es de nobles descendiente,
Porque en las venas de Oriente
Todas las sangres son Reales.
Y pues es quien hace iguales
Al rico y al pordiosero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

 
¿A quién no le maravilla
Ver en su gloria, sin tasa,
Que es lo más ruin de su casa
Doña Blanca de Castilla?
Mas pues que su fuerza humilla
Al cobarde y al guerrero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

 
Es tanta su majestad,
Aunque son sus duelos hartos,
Que aun con estar hecho cuartos
No pierde su calidad.
Pero pues da autoridad
Al gañán y al jornalero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

 
Más valen en cualquier tierra
(Mirad si es harto sagaz)
Sus escudos en la paz
Que rodelas en la guerra.
Pues al natural destierra
Y hace propio al forastero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.


Francisco de Quevedo y Villegas
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