O blog da biblioteca do CPI da Ribeira

Divergente - Páx. 99

ROTH, Veronica. Divergente. Barcelona: RBA, 2011. ISBN 978-84-2720-118-7.

Contracuberta:
En el Chicago distópico de Beatrice Prior, la sociedad está dividida en cinco facciones, cada una de ellas dedicada a cultivar una virtud concreta: Verdad (los sinceros), Abnegación (los altruistas), Osadía (los valientes), Cordialidad (los pacíficos) y Erudición (los inteligentes). En una ceremonia anual, todos los chicos de dieciséis años deben decidir a qué facción dedicarán el resto de sus vidas. Beatrice tiene que elegir entre quedarse con su familia... y ser quien realmente es, no puede tener ambas cosas. Así que toma una decisión que sorprenderá a todo el mundo, incluida ella.

 "Cuatro y Eric se quedan mirando unos segundos. Me siento como si estuviera viendo dos tipos distintos de osados: el honorable y el despiadado. Sin embargo, incluso yo sé que en esta sala es Eric, el líder más joven de Osadía, el que ostenta la autoridad.
La frente de Al está perlada de sudor; se lo limpia con el dorso de la mano.
—Esto es ridículo —protesta, sacudiendo la cabeza—. ¿Qué sentido tiene darle una paliza? ¡Estamos en la misma facción!
—Ah, ¿tan fácil crees que va a ser? —pregunta Will, sonriendo—. Venga, intenta pegarme, tortuga.
Will levanta de nuevo las manos; veo en su cara una resolución que no estaba ahí antes. ¿De verdad cree que puede ganar? Un solo golpe a la cabeza y Al lo dejará K.O.
Claro que para eso tiene que conseguir darle. Al intenta hacerlo, pero Will se agacha; tiene la nuca reluciente de sudor. Esquiva otro puñetazo, rodea a Al y le da una fuerte patada en la espalda. Al se inclina un poco y se da la vuelta.
Cuando era más pequeña leí un libro sobre osos pardos. Había una imagen de uno de pie sobre las patas traseras, con las zarpas extendidas, rugiendo. Es el aspecto que tiene Al en estos momentos. Carga contra Will agarrándolo del brazo para que no se escape y le da un puñetazo en la mandíbula.
La luz desaparece de los ojos de Will, que son verde pálido, como el apio. Se le ponen en blanco y su cuerpo se relaja, cayendo al suelo como un peso muerto. Noto una corriente fría en la espalda que me llega hasta el pecho.
Al abre mucho los ojos, se agacha junto a Will y le da en la mejilla con la mano. La sala guarda silencio, esperando la reacción de Will. Durante unos segundos no responde, se queda tirado en el suelo con un brazo doblado bajo él".

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