O blog da biblioteca do CPI da Ribeira

La espada y la rosa - Páx. 99

MARTÍNEZ MENCHÉN, Antonio. La espada y la rosa. Madrid: Alfaguara, 1993. ISBN 84-204-4759-5.

Contracuberta:

Una novela de aventuras medievales, basada en textos literarios de la época que traza un completo cuadro a través de las vicisitudes de un caballero cruzado que peregrina hacia Santiago de Compostela.


"Aunque si todas son como este bosque por el que ahora marchamos poca ilusión me hace, la verdad. Nunca vi nada más triste y sombrío. Los robles centenarios levantan sus copas sobre nuestras cabezas formando con sus ramas una bóveda que apenas deja entrever la celeste. El musgo qeu cubre sus rugosos troncos tiene un color blancuzco que recuerda el de la carne muerta. De vez en vez surge algún ruido de la espesura que me sobresalta de temor, y aunque me digo que seguramente es sólo un venado o un jabalí que se abren paso a través de las matas, no por ello acabo de tranquilizarme. Sólo pensar que la noche nos pueda sorprender sin abrigo en lugar tan lúgubre me encoge el corazón.
—Qué lugar más tétrico —no puedo por menos de exclamar.
—¿Te asusta este bosque? —dice el caballero.
—Sí —respondo—. Parece un bosque encantado. El bosque de Oberón.
—Oberón... —y el caballero sonríe dulcemente al repetir este nombre—. ¿Qué sabes tú del viejo Oberón?
—Poco. Lo que me contó el hermano Martín. Que los campesinos temen adentrarse en los bosques por temor a encontrarse en ellos a Oberón, el rey de las hadas.
—¿Sabes? Cuando yo era muy niño, mi vieja nodriza me asustaba con Oberón. Si eres malo —decía— y te alejas de casa para buscar nidos, te encontrarás cualquier día con el señor del bosque. Y me hablaba de Oberón, me hablaba como si más de una vez se lo hubiera encontrado. Me hablaba tanto y tanto, que yo soñaba con él. De ahí que cuando lo has nombrado me haya visto de nuevo siendo niño, acostado junto a mi nodriza y fantaseando con el maravilloso señor del bosque.
—¿Pero existe Oberón?
—Sí, existe. Existe al menos en la imaginación de nuestros campesinos".


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