Amosando publicacións coa etiqueta escritura. Amosar todas as publicacións
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17/06/14

O sorprendente asunto dos manuscritos rexeitados

*Manuscrito: texto orixinal dunha obra escrito á man ou á máquina.

Artigo do escritor Isaac Belmar publicado no seu blog Hoja en blanco:

El sorprendente asunto de los manuscritos rechazados

En 2005 un joven escritor que nadie conocía envió ilusionado los primeros capítulos de dos de sus manuscritos a nada menos que 41 editoriales y agentes.
Tras la proverbial espera, recibió 20 respuestas. Todas menos una eran rechazos. Una agente literaria había expresado interés, pero sólo en una de las obras. La otra, aunque la reconocía como original, no le pareció lo bastante interesante.
¿Conclusión? Un 98% de rechazo, ya fuera en forma de silencio o, casi siempre, de una carta estándar con motivos educados y sospechosos.
Pero bueno, a pesar del casi unánime rechazo, una agente estaba dispuesta a pelear al menos por uno de sus libros. Cuando llegó la hora de dar el siguiente paso en el proceso, fue imposible.
¿Por qué?
Porque no existía tal joven escritor.
Robert NeubeckerTras los envíos estaba un periódico, el Sunday Times. que mandó los primeros capítulos de dos novelas que habían ganado el premio Booker, uno de los más prestigiosos del mundo. Una de las novelas era In a free state de V.S. Naipaul, que recibió el Nobel de Literatura cuatro años antes, la otra era Holiday de Stanley Middleton. Le cambiaron los nombres de los personajes, pusieron como autor a un desconocido y las editoriales no sólo no reconocieron ninguna obra, sino que las rechazaron porque no las veían con “calidad suficiente” para su catálogo.
El libro por el que se interesó la agente, por cierto, fue el de Middleton. La escritura del premio Nobel se encontró con un 100% de rechazo por parte de las editoriales.
Mucha gente se lanzó a conclusiones rápidas sobre un experimento que podría matizarse hasta el infinito. La más sonora de ellas era que las editoriales y los supuestos expertos en el tema, no son capaces de reconocer una buena obra cuando la tienen delante.
Aunque obviamente hay parte de razón, no creo que el tema sea tan simple. Para empezar porque, como en muchos asuntos, a lo mejor partimos de supuestos equivocados y así es imposible encontrar conclusiones correctas. No sé muy bien por qué alguien cree que una editorial busca la calidad necesariamente. Una editorial es un negocio y como tal lo que quiere es vender e intenta ojear manuscritos que vendan. Si hoy día las editoriales pudieran volver al pasado sabiendo que 50 sombras de Grey iba a ser el éxito que fue, todas las grandes sin excepción pujarían por el manuscrito. Y no es algo necesariamente malo ni bueno, no hay por qué juzgarlo, es lo que hay.
De hecho, el experimento del Sunday Times se ha dado una y otra vez. Doris Lessing pensaba que le publicaban porque ya se había hecho un nombre, dando igual lo bueno que fuera lo que escribiera, así que para una de sus obras probó a enviarla bajo pseudónimo. 100% de rechazos fue el resultado.
Cuando Stephen King probó a ser Richard Bachman, vio que nadie le valoraba ni vendía, lo mismo pasó con J.K. Rowling hace poco. Publicó un thriller haciéndose pasar por un autor desconocido. La crítica fue benévola con el libro, pero apenas vendió nada. Cuando un periódico descubrió por casualidad quién estaba detrás (se supone que les mosqueó que un desconocido tuviera el mismo agente que Rowling) el libro se convirtió, en menos de veinticuatro horas, en número uno en ventas. Y todos cantaron las alabanzas.
El caso más sangrante de estos experimentos, el que más corroboraría esa explicación simple, ocurrió en Francia.
Ally HodgesClaire Chazal es una presentadora de noticias francesa que, además, es una celebridad en su país y escribe. Con su novela La institutriz, publicada por la editorial Plon, tuvo un enorme éxito y fue el libro de la temporada que todo el mundo leyó. Pero la revista Voici decidió comprobar qué pasaba cuando cambiaban los nombres de los personajes y de la autora, dejando la historia tal cual. Pues lo que pasó es que todas las editoriales a las que enviaron el manuscrito no sólo no lo reconocieron, sino que lo rechazaron porque no merecía la pena.
Y por si se lo está temiendo, la respuesta es sí, una de las editoriales que la rechazó era Plon, que no reconoció a su hijo favorito cuando lo tuvo delante y además pensó que no valía. Nadie vio supuesta calidad literaria, ni potencial de ventas y una ni siquiera vio que ella misma lo había publicado.
Como en muchos temas, no tengo clara la moraleja de todo esto y no sé ni si la hay. Las conclusiones que son rápidas y simplistas, sobre este asunto y cualquier otro, me parecen superficiales y cortas. Pero son historias interesantes. Decir lo que pienso sobre el tema, matizarlo y todo eso, me ocuparía demasiado. Me quedo con las historias, que son curiosas, y que las conclusiones las saque cada uno.

Ilustracións de Robert Neubecker e Ally Hodges.

21/01/13

Que non damos cambio!

Ás veces a xente complícase moito a vida para dicir as cousas, non si? No blogue de DesEquiLIBROS atopamos un artigo baseado neste aviso:


O cartel, nunha máquina expendedora de billetes da estación de tren, non ten desperdicio. O texto, se non o ledes ben, é este:
Disponibilidad de cambios: En función del importe del título de transporte a adquirir, no garantizamos la disposición de moneda fraccionaria para cualquier cuantía de papel moneda que utilice el cliente, quedando a potestad de la empresa el facilitar cambios en percepciones diez veces superiores al importe de la compra.
 E non sería máis fácil dicir que a máquina non dá cambio? Ou que non admite billetes de máis de x euros? Fai falta complicalo todo tanto?

Podedes ler o artigo completo, moi irónico, neste enlace. Eu lería tamén os comentarios dos lectores, especialmente o primeiro ;-)

01/02/11

5 errores a evitar en tu primera novela

 Modelando ideas

Según leemos en Tinta de Plata, estos son los cinco errores que no debemos cometer cuando somos escritores novatos (de novela... o de cualquier otra cosa):


Estos consejos que te resumimos en esta sección no son recetillas improvisadas. Surgen de nuestra propia experiencia, y son errores que nosotros también hemos cometido alguna vez. Por eso os avisamos contra ellos... Si eres consciente de las trampas que encierran, no se resultará difícil evitarlos.

Primer error – Empezar “suave”: Para una primera novela, no es buena idea introducir gradualmente al lector en el mundo de ficción que has creado. Resulta mucho más efectivo comenzar el relato “in media res”, o, lo que es lo mismo, en plena acción. Ya habrá tiempo luego para explicaciones (a ser posible, a través de diálogos o de flashbacks muy breves, no de largas digresiones de los personajes). Deja las descripciones para cuando el lector ya se haya interesado por el destino de tu personaje principal. No es la única forma de empezar una novela, pero sí la más sencilla para un escritor poco experimentado (y la más eficaz en general).

Segundo error – Corregir a medida que escribes: Cualquier página se puede mejorar, pero si te detienes continuamente a corregir lo que has escrito nunca terminarás la novela. Aunque no estés plenamente satisfecho con tu escritura, sigue adelante. Ya habrá tiempo para corregirlo todo cuando termines el primer borrador. La única forma de conseguir un relato fluido es escribir con fluidez, sin interrupciones continuas.
Cada día, en tu sesión de escritura, puedes releer lo escrito el día anterior para ponerte en situación y saber con exactitud por dónde continuar, pero no introduzcas cambios que te exijan más de algunos minutos. Lo importante es que el relato avance al menos dos o tres páginas en cada sesión. Terminar una novela exige muchas horas de trabajo, y las correcciones interminables pueden llevarte a no terminarla nunca.

Tercer error – Intentar imitar a alguien: Este es uno de los peores errores que puede cometer el escritor principiante. Aunque te gusten los libros de Stephanie Meyer o de Laura Gallego, no intentes escribir como ellas. No copies sus expresiones ni su estilo, ni mucho menos intentes diseñar una trama calcada de alguna de sus novelas. Sencillamente, no funciona. Todo el mundo se dará cuenta, aunque tú creas que no, y se creará desde el principio un clima de rechazo a tu obra que más tarde no podrás cambiar.

Cuarto error – No intentes ser demasiado original: El error opuesto al que exponíamos antes es igual de peligroso que este. Si escribes de una forma muy rebuscada o poco natural para diferenciarte del resto de los escritores, a los lectores les costará sumergirse en tu historia y conectar con los personajes. La escritura es como un cristal a través del cual tus lectores contemplan el mundo que has creado para ellos. Si ese cristal tiene grumos o manchas (es decir, si tu escritura es demasiado artificiosa) el lector no llegará a ver con claridad tu historia, y no logrará involucrarse en la novela. Se puede ser original sin caer en la pedantería. Es un equilibrio que todo novelista tiene que llegar a conseguir.

Quinto error – Dar por terminada la novela al escribir la última frase: ¿Te suena a paradoja? En principio, cuando pones el punto final a tu novela, es que la has terminado, ¿no?
Pues no. Ese es solo el principio. La novela no está terminada cuando escribes la última palabra de tu primer borrador. Te queda por delante todavía un largo proceso de edición y corrección en el que tendrás que revisar la solidez de la trama, la profundidad y coherencia de tus personajes, el ritmo de la narración, los posibles errores gramaticales o sintácticos, por no hablar de la ortografía...
En próximos artículos de “Tinta de plata” hablaremos largo y tendido de estos procesos de revisión. De momento, simplemente un consejo: cuenta con ellos, y no te apresures a mandar tu novela a una editorial sin asegurarte antes de que has hecho todo lo que está en tu mano por que sea el mejor libro posible.

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(Texto original de Ana Alonso y Javier Pelegrín)


22/12/10

Unha novela interactiva

Javier Pelegrín e Ana Alonso, autores de varios libros de literatura xuvenil (Tatuaje, La esfera de Medusa, da saga La llave del tiempo, e moitos outros), están escribindo unha novela totalmente interactiva na que todos podemos participar tomando decisións sobre as personaxes, a trama, etc.
Polo momento só levan escrito o primeiro capítulo, de novembro deste mesmo ano, asi que estás a tempo de decidir moitas cousas e deixar a túa pegada no resultado.
Segundo as súas palabras:
“Aguas muertas” es nuestra primera novela totalmente interactiva, y ha nacido de vuestras propuestas. A través de nuestro blog, habéis ido eligiendo en los últimos meses una serie de elementos para construir un relato: tenía que ser una historia de Fantasía Épica, protagonizada por una hechicera, que se desarrolla en una aldea mágica y que tiene como tema de fondo “la venganza”.
De la combinación de todos estos elementos ha surgido el proyecto de “Aguas muertas”. Cada mes publicaremos en esta web un nuevo capítulo de la novela que incorporará las decisiones de los lectores. Una apuesta arriesgada y excitante... en la que te invitamos a participar.


Ademáis, regalan libros seus ós que dean boas ideas. Animaste?

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18/12/10

Cuatro formas de empezar una novela

El primer párrafo de una novela es decisivo para enganchar a los lectores. Y no solo a los lectores... Un mal comienzo puede hacer que un editor decida que no merece la pena seguir leyendo un original, o que un agente rechace tu obra desde el primer momento. Por eso, hay que trabajar bien los comienzos. Afortunadamente, existen muchas formas de empezar con fuerza una novela. Aquí hemos seleccionado cuatro, y como ejemplo de cada una hemos elegido el comienzo de una novela clásica:

1-Empezar con una afirmación general:
Si tu primera frase es una observación interesante y original sobre algún aspecto particular del carácter de las personas, sobre la Historia de los pueblos o sobre cualquier otro aspecto directamente relacionado con el tema de tu novela, puede resultar un gancho estupendo para captar la atención del lector. Como ejemplo, aquí tienes el primer párrafo de la novela Orgullo y prejuicio, de Jane Austen:

“Es una verdad universalmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa.”

Se trata de un comienzo que nos sumerge de inmediato en el tema de la novela, ya que nos dice mucho acerca de la historia que vamos a leer: una historia sobre lo que la sociedad espera que hagan los hombres y mujeres de una determinada condición social y sobre los conflictos que esas expectativas generan en las vidas de los protagonistas.


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